Mural refrigerado para supermercado: cómo elegirlo para el lineal de fresco

Pasillo de fresco de supermercado con mural refrigerado abierto de lácteos y murales con puertas de cristal para carne.

Un mural refrigerado no se elige por los metros de cristal que caben en la pared. Se elige por lo que va a vender cada metro: qué producto lleva, a qué temperatura tiene que estar, cuántas veces al día se repone y cuánto calor y aire le llegan desde la sala.

Para acertar hay cinco decisiones: si el mural va abierto o con puertas, qué clase de temperatura necesita el producto, si el frío va con grupo incorporado o conectado a una central, qué medidas permite el pasillo y cómo se va a reponer. Si una de ellas falla, aparecen la merma, el consumo disparado o una sección que se para en verano.

¿Cuándo un mural rinde más que una vitrina cerrada en autoservicio?

En la sección de fresco de un supermercado conviven tres formatos, y cada uno tiene su sitio:

  • Vitrina de atención: para el producto al corte que sirve un dependiente, como la charcutería, el queso o la carne fileteada al momento.
  • Mural abierto: para el autoservicio de mucha rotación. El cliente coge el producto sin barreras, lo que favorece la compra por impulso, pero es el formato que más energía gasta.
  • Mural con puertas de cristal: para el autoservicio de rotación media o baja. Gasta bastante menos y mantiene la temperatura más estable, a cambio de añadir un gesto más para el cliente.

El mural rinde más que una vitrina cuando el producto ya viene envasado y el cliente no necesita que nadie le atienda: lácteos, embutido loncheado, carne en bandeja, platos preparados o bebidas. Entre abierto y con puertas, la pregunta clave es cuántas veces se abre al día. En la leche o el yogur de primer precio, que se compran sin pensar, el mural abierto suele vender más. En referencias que se compran con calma, las puertas suelen compensar.

Altura, profundidad y cortina de aire: lo que evita merma

Los murales de supermercado suelen rondar los 2 metros de alto. El fondo va desde unos 70 cm en los modelos compactos, pensados para tiendas de proximidad y pasillos estrechos, hasta fondos mayores en hipermercados, donde se busca más producto por metro de lineal. La medida correcta es la que deja un pasillo cómodo para el cliente y para el carro de reposición a la vez.

En un mural abierto, el frío no lo retiene una puerta sino una cortina de aire: una corriente que baja desde arriba y separa el producto del ambiente de la tienda. Todo lo que rompe esa cortina hace subir la temperatura del producto y genera merma:

  • Cargar por encima de la línea de carga. Cada mural marca hasta dónde se puede llenar cada estante. El producto que sobresale corta la corriente y se calienta.
  • Carteles, precios o cajas que sobresalen del frente de los estantes.
  • Corrientes de la sala, como una rejilla de climatización que sopla hacia el mural o una puerta de entrada demasiado cerca.

Otro dato que pocas veces se mira es la clase climática. Los murales se prueban en unas condiciones de sala concretas, normalmente la clase 3: 25 °C y 60 % de humedad. Si en verano la tienda supera esas condiciones, el mural deja de garantizar su temperatura. Para locales calurosos existen equipos de clase 4, probados a 30 °C y 55 % de humedad.

Reposición, planograma y visibilidad del envase

Un mural vende lo que el cliente ve sin agacharse. Por eso conviene que los estantes se puedan inclinar y regular en altura, para que el envase se vea de frente y se adapte el hueco a cada referencia. La iluminación LED ayuda doblemente: muestra mejor el producto y apenas desprende calor.

La reposición marca el resto. Si el producto se repone por delante, el pasillo tiene que dejar sitio al carro y al cliente a la vez, y hay que colocar al frente lo que caduca antes para que la rotación sea la correcta. En algunos proyectos se instalan murales que se reponen por detrás, desde una cámara, algo habitual en bebidas y lácteos de mucho volumen. La posición de cada mural también influye, porque la zona de frescos funciona como ancla de tráfico dentro del layout del supermercado.

Consumo y desescarche en un lineal que se abre todo el día

Las puertas de cristal son la medida que más reduce el consumo de un mural. El sector habla de un ahorro de hasta un 30 % en la factura eléctrica, y algunos fabricantes hablan de más del 50 % con sus modelos. En murales abiertos, las cortinas nocturnas que se bajan al cerrar la tienda también ayudan.

La otra gran decisión es dónde va el motor:

  • Con grupo incorporado (plug-in): se instala con rapidez y se puede mover si cambia la distribución, pero expulsa el calor y el ruido dentro de la tienda, lo que en verano obliga a trabajar más a la climatización.
  • Conectado a una central de frío (remoto): el calor sale fuera de la sala y varios murales comparten la instalación. Pide más obra al principio, pero es lo habitual cuando hay muchos metros de lineal.

Además, todos los murales hacen desescarches: paradas periódicas para quitar el hielo que se forma en el evaporador. Si el hielo se acumula, el mural enfría peor y el producto se calienta. Conviene revisar con el instalador cuándo y cuántas veces se hacen, para que no coincidan con la reposición fuerte ni con las horas de más venta. Y al comparar modelos, mira su etiqueta energética: los murales de supermercado están obligados a llevarla en la Unión Europea desde el Reglamento (UE) 2019/2018.

Tabla técnica: mural según fresco, lácteos o envasado

La norma EN ISO 23953 clasifica los murales según la temperatura que mantienen en el producto. Es el primer dato que hay que pedir en la ficha técnica:

Sección Clase de temperatura Rango del producto Formato más habitual
Carne envasada M1 -1 a +5 °C Mural con puertas, o abierto si la rotación es muy alta
Lácteos, embutido loncheado y quesos envasados M2 -1 a +7 °C Mural abierto en primeras marcas, con puertas en el resto
Platos preparados M1 o M2, según el producto El que marque la etiqueta Mural con puertas o abierto en zonas ready to eat
Frutas y verduras H1 +1 a +10 °C Mural abierto, con más humedad para que el producto no se deshidrate
Bebidas La que indique el fabricante Según el producto Mural con puertas o reposición trasera desde cámara

Mezclar en el mismo mural productos de clases distintas obliga a trabajar a la temperatura del más exigente, y eso sube el consumo. Si un tramo del lineal va a cambiar de producto según la temporada, conviene elegir un equipo que admita las dos clases. En las zonas ready to eat del supermercado, además, el mural convive con vitrinas calientes y zonas de consumo.

Los murales de autoservicio trabajan con frío ventilado, que reparte la temperatura de forma uniforme aunque el cliente esté cogiendo producto todo el día. El frío estático, frente al ventilado, queda para las vitrinas de atención de quesos y embutidos al corte.

¿Estás planificando el lineal de fresco de tu supermercado? Con los metros disponibles y las secciones que vas a montar, te proponemos los murales y la instalación de frío que mejor encajan.

Integración con el resto del mobiliario del supermercado

Un mural no funciona solo. Forma parte de un lineal que empieza y termina en otros muebles, y los problemas suelen aparecer justo en esos encuentros:

  • Remates y cabeceras: el final del mural tiene que unirse con la cabecera, la vitrina de atención o la pared sin huecos donde se acumule suciedad.
  • Altura y línea visual: si el mural, las vitrinas y las góndolas tienen alturas distintas sin un criterio, la sección pierde orden y el cliente deja de ver parte del producto.
  • Instalaciones ocultas: tuberías de frío, desagües del agua del desescarche y electricidad tienen que estar previstos en el suelo y en la pared antes de montar nada.
  • Calor cerca del frío: un horno de pan, un asador o la salida de aire de un grupo plug-in junto al mural lo obligan a trabajar más.

Por eso conviene diseñar los murales a la vez que el resto del mobiliario del supermercado, y no cuando las vitrinas y las góndolas ya están decididas. Cuando un mismo equipo resuelve la ingeniería del frío y el mobiliario a medida, los encuentros se cierran en el plano y no en plena obra, que es donde se pierden semanas y dinero.

Mantenimiento y puntos que paran la sección

Un mural parado no solo deja de vender: obliga a retirar el producto y, si nadie lo detecta a tiempo, a tirarlo. Estos son los puntos que más incidencias provocan:

  • Rejillas de aspiración e impulsión tapadas por producto o suciedad, que rompen la cortina de aire.
  • Condensador sucio en los murales con grupo incorporado, que hace trabajar de más al compresor.
  • Desagüe obstruido, que acumula el agua del desescarche y acaba formando hielo o charcos.
  • Juntas de puertas dañadas, que dejan escapar el frío y llenan el cristal de condensación.
  • Ventiladores con ruido o parados, que dejan zonas del mural sin frío.

La rutina básica es limpiar las rejillas y el interior según el uso, revisar las juntas y vigilar el registro de temperaturas de cada mural, que además forma parte del control sanitario de la tienda. Una temperatura que sube sin motivo aparente es una de las señales de avería en un equipo de frío que conviene atender antes de que pare la sección. Para revisiones periódicas o urgencias está nuestro servicio técnico.

El mural se elige por rotación del lineal, no por metros de cristal

Más metros de mural no significan más venta. Un tramo abierto lleno de producto de baja rotación gasta energía y acumula merma, y uno con puertas en la leche de primer precio frena la compra. Antes de pedir presupuesto, conviene tener claros estos datos:

  • Metros de lineal disponibles y ancho del pasillo.
  • Secciones que va a llevar cada tramo y su clase de temperatura.
  • Rotación aproximada de cada sección: qué se repone varias veces al día y qué no.
  • Temperatura de la sala en verano y posición de entradas y rejillas de climatización.
  • Si habrá central de frío o grupos incorporados, y dónde se pueden colocar.

El mural es solo una parte del mobiliario refrigerado de un supermercado, que también incluye vitrinas, arcones y cámaras. En Steel Inox llevamos 35 años diseñando y montando el frío y el mobiliario de supermercados y tiendas de alimentación desde Albal (Valencia), y estudiamos cada lineal según lo que va a vender.

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